El Gobierno peruano ejecutó megaoperativos de fiscalización migratoria en Lima Metropolitana y el Callao, como parte de la estrategia para reforzar la seguridad ciudadana y el orden interno. Las acciones fueron supervisadas por el presidente de la República, José Jerí, en el complejo policial Juan Benites Luna, en el Rímac.
Durante la intervención, la Superintendencia Nacional de Migraciones desplegó 50 fiscalizadores con tabletas electrónicas y el Migramóvil para verificar en tiempo real la situación migratoria de los extranjeros. En total, se intervino a cerca de 1500 personas, detectándose que 239 ingresaron de manera irregular al país.
Los casos fueron derivados a la Policía Nacional del Perú para la aplicación de sanciones, que podrían incluir la expulsión mediante el Procedimiento Administrativo Sancionador Especial Excepcional (PASEE).



